Temo la firmeza de tus varoniles manos
cuando me rescatan prontas del abismo,
me regresan a tus cálidos apriscos
y me curan de aquello que hizo daño.
Temo el brillo intenso de tus
penetrantes ojos,
al dolor que reflejan por mi huida,
al amor con que miras mi caída
y a la forma en que me endulzan tus
enojos.
Temo el dulce sonido de tu voz,
a la verdad de tu Palabra que da vida,
que se adhiere a mis entrañas cual
comida
y me traspasa como el filo de una hoz.
Temo la misericordia de tu abrazo,
a la ternura con que me atraes a tu
pecho,
a tu gracia que me acoge en su lecho
y al íntimo respiro en tu regazo.
Temo saber que eres Rey austero,
habitar tu palacio de pastos y praderas,
caminar a tu lado en las veredas,
y llegar a tu trono del madero.
Temo amado Pastor, porque aún me
llamas,
y se duerme mi respuesta cotidiana,
y si te busco, llegada la mañana,
tu presencia me dice que me amas.
Temo por ser un regalo de tu Espíritu,
mas no me aterra encontrarme en tus
moradas
igualmente estaría enamorada
de tus pastos, de tus silbos, de tu
aprisco.
29 de abril
del 2012
Fiesta de
Jesús Buen Pastor
No hay comentarios:
Publicar un comentario