miércoles, 28 de mayo de 2014

«Llamada»

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
la tarde aún siendo joven se convirtió en mañana,
y la aridez de dentro cambió por esperanza
lo que por muchos años gestó el Amor en llamas.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
lunes de primavera florecerá en tus ojos.
Sientes correr la vida con el agua entre tus manos,
urge un nuevo llamado, dar vida a tus hermanos.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
tu cuerpo dividido por rigidez y calma:
Roble fuerte y duro, bambú flexible y dócil.
La mente al fin entiende lo que anidaba el alma.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
Sábanas que son cielo, rayos que son espadas,
segundos que son eternos, palabras en el silencio,
Esposo ante su amada, susurros que conquistaban.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
tarde de gran esfuerzo, tus manos aún fatigadas,
tu cuerpo aún dolorido, tu corazón en llamas,
voluntad entregada, al dueño de tus miradas.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
testigos de un encuentro lejos de las palabras,
testigos de un coloquio de almas enamoradas
testigos de un milagro, de una madre llamada.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
se explica lo inexplicable, se justifica lo injusto.
Se olvidan las tristezas, se renuevan promesas.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
serás nuevamente  madre, sin dejar de ser esposa,
serás una gran pastora sin dejar de ser oveja,
serás como leona sin perder tu fiel ternura,
serás valiente guerrera y el amor será tu espada.

El sol, el agua y los ojos de tu alma…
celosos guardan, espero, la tarde privilegiada:
El brillo de tu mirada, lágrimas que derramaras,
tu corazón palpitando y tu espíritu gustando,
caricias tan delicadas, aquella  tarde anhelada.

Madre mía, pensando en aquel lunes 8 de abril de 1991, escribí en el año 2006 estos pequeños versos. Tratan de expresar lo que mi corazón imagina del momento en que Dios le mostró sus designios.
           Gracias por que generosamente aceptó ser instrumento de Jesús Buen Pastor y con ello ser la Madre de nuestra Familia Religiosa. Pido siempre su bendición, y le renuevo mi amor, su hija…


Reyna Elízabeth Ángel Camacho.

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